top of page

No fue la fatalidad. Fue dejadez. Y mañana podrías ser tu

  • 26 ene
  • 2 Min. de lectura

El accidente de Adamuz no fue “mala suerte”.No fue “una fatalidad inevitable”.No fue “lo que tenía que pasar”.

Fue lo de siempre: mirar hacia otro lado hasta que alguien no vuelve a casa.


Hoy le ha tocado a un maquinista, a unos pasajeros, a unas familias rotas. Mañana podía haber sido yo. O tú. O cualquiera que pasa cada día por ahí sin pensar demasiado en que la vida depende de tornillos, revisiones y decisiones que alguien firma… o no firma.


Nos encanta hablar de fatalidad porque nos tranquiliza. La fatalidad no tiene responsable. La fatalidad no se puede reclamar. La fatalidad no obliga a cambiar nada.

Pero cuando rascas un poco siempre aparece lo mismo: mantenimiento justo, presupuestos apretados, inspecciones que se retrasan, inversiones que “ya si eso el año que viene”.


Y mientras tanto, pagamos impuestos como si viviéramos en un país del primer mundo.

Impuestos europeos.Exigencias europeas.Discursos europeos.


Pero luego aceptamos carreteras parcheadas, infraestructuras envejecidas, trenes que dependen de que nada falle hoy, y de que el siguiente turno tenga suerte.

No se trata de buscar culpables a lo loco. Se trata de no resignarse.


Porque una sociedad del primer mundo no es la que recauda mucho. Es la que mantiene lo que tiene. La que revisa antes de que falle. La que invierte antes de que haya muertos.

La que no se conforma con una rueda de prensa diciendo “estamos investigando”.

La investigación llega tarde.El entierro también.


Lo peligroso no es el accidente.Lo peligroso es acostumbrarnos a llamarlo “fatalidad”.

Porque el día que aceptamos eso, aceptamos también que la próxima vez le toque a otro.Y cruzamos los dedos para no ser nosotros.


Hoy ha sido Adamuz. Pero el mensaje es para todos:no es mala suerte, es responsabilidad colectiva.

Y si pagamos como país serio, exijamos como país serio. Sin complejos.Sin resignación.Sin ese “qué le vamos a hacer” que tanto nos tranquiliza… hasta que cambia tu vida en un segundo y estas en un país del tercer mundo sin darte cuenta.

Entradas recientes

Ver todo

Comentarios


ESCRIBO PARA GENTE NORMAL QUE PIENSA DEMASIADO Y SE RÍE PARA SOBREVIVIR.

 

© 2026 Página creada por Diego González Sánchez

 

bottom of page