Para ti
- 12 feb
- 1 Min. de lectura
Empieza olvidando cosas pequeñas. Una pregunta que ya hizo hace un rato. El motivo por el que ha llamado por teléfono…y vuelve a llamar, sin darse cuenta de que ya habló contigo.
Y tú contestas igual, intentando hacerla reir. La misma voz tranquila. La misma paciencia aprendida a base de quererla bien.
A veces repite las preguntas.Las mismas.Una y otra vez.Y tú entiendes que no busca respuestas, busca seguridad. Busca saber que sigues ahí.
Todavía me reconoce.Todavía sabe quién soy. Y ese “todavía” pesa…pero también se disfruta como un regalo diario.
Todavía se ríe. De cosas pequeñas. De tonterías. De recuerdos que quizá mañana no estén,pero hoy sí provocan carcajadas.
Todavía me dice te quiero. Y cada vez lo escucho como si fuera la primera. Y como si pudiera ser la última.Y lo guardo. Lo saboreo. Porque el amor, cuando empieza a ser frágil,se vuelve inmenso.
Ella fue mi memoria cuando yo no sabía nada. Mi apoyo en los estudios, en mi primer trabajo. Mi siempre estar ahi. Mi nombre dicho con cariño.
Ahora el tiempo le va robando piezas,pero no ha podido con lo esencial. Porque el amor no se olvida. Se siente.
Y ahora me toca a mí. Escuchar sin corregir. Repetir sin cansarme. Coger el teléfono una vez más. Sonreírla al verla
Porque amar también es acompañar cuando el recuerdo falla. Y mientras todavía me diga te quiero, yo recordaré por los dos.

Comentarios