top of page
SOBRE LIBROS DE HUMOR Y NOSTALGIA


Frases de los 80 y los 90: educación emocional a base de sentencias
Crecimos en una época en la que no había diálogo. Había frases. Y con eso tirabas. Si llorabas, te caía un “no llores, que no ha sido nada”, aunque estuvieras desangrándote por dentro. Si te quejabas, un “anda, no seas exagerado”. Y si insistías, el clásico “te voy a dar un motivo para que llores”. Y ya estaba. Terapia completa. En los 80 y los 90 nadie te preguntaba qué te pasaba. Te soltaban un “espabila” y a correr. Porque espabilar servía para todo: para el cansancio, par
hace 20 horas2 Min. de lectura


Reírse de la autoayuda: el cinismo ochentero como mecanismo de defensa
Los que crecimos en los 80 tenemos un problema con la autoayuda. No porque no queramos estar bien. Sino porque nadie nos enseñó a hablar de estar mal. En los 80 no había libros que te explicaran cómo gestionar tus emociones. Había padres diciendo “espabila”, profesores diciendo “no seas blando” y amigos diciendo “vente a la calle y se te pasa”. Y, oye, no siempre se pasaba, pero aprendías algo importante: a no dramatizar cada cosa como si fuera el fin del mundo. Por eso, cuan
hace 20 horas3 Min. de lectura


Por qué la nostalgia de los años 80 no va de volver, va de entenderse
La nostalgia de los años 80 siempre empieza igual. Con alguien diciendo: “antes todo era mejor”. Y no. Antes no todo era mejor. Antes todo era más simple porque no sabíamos tanto. La nostalgia de los 80 no va de idealizar una época perfecta. Va de recordar una época en la que íbamos sin manual de instrucciones. En la que nadie nos explicaba nada del todo. En la que aprendíamos a base de probar, equivocarnos y seguir como si nada. Por eso los recuerdos de los 80 pesan tanto. P
hace 20 horas3 Min. de lectura


Por qué regalar libros de humor (o dejarlos en el baño) es una gran idea
Regalar libros de humor siempre genera una pequeña duda incómoda. No por el libro. Por la persona. Porque regalar humor es decir: “creo que necesitas reírte”. Y eso, según a quién, puede interpretarse como cariño… o como una puñalada elegante. Pero aun así, los libros de humor siguen siendo uno de los mejores regalos posibles. Y no porque sean profundos, ni trascendentes, ni porque cambien vidas. Precisamente por lo contrario. Porque no exigen nada. Porque no piden solemnidad
hace 20 horas3 Min. de lectura
bottom of page