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Frases de los 80 y los 90: educación emocional a base de sentencias
Crecimos en una época en la que no había diálogo. Había frases. Y con eso tirabas. Si llorabas, te caía un “no llores, que no ha sido nada”, aunque estuvieras desangrándote por dentro. Si te quejabas, un “anda, no seas exagerado”. Y si insistías, el clásico “te voy a dar un motivo para que llores”. Y ya estaba. Terapia completa. En los 80 y los 90 nadie te preguntaba qué te pasaba. Te soltaban un “espabila” y a correr. Porque espabilar servía para todo: para el cansancio, par
hace 19 horas2 Min. de lectura


Reírse de la autoayuda: el cinismo ochentero como mecanismo de defensa
Los que crecimos en los 80 tenemos un problema con la autoayuda. No porque no queramos estar bien. Sino porque nadie nos enseñó a hablar de estar mal. En los 80 no había libros que te explicaran cómo gestionar tus emociones. Había padres diciendo “espabila”, profesores diciendo “no seas blando” y amigos diciendo “vente a la calle y se te pasa”. Y, oye, no siempre se pasaba, pero aprendías algo importante: a no dramatizar cada cosa como si fuera el fin del mundo. Por eso, cuan
hace 19 horas3 Min. de lectura


Por qué la nostalgia de los años 80 no va de volver, va de entenderse
La nostalgia de los años 80 siempre empieza igual. Con alguien diciendo: “antes todo era mejor”. Y no. Antes no todo era mejor. Antes todo era más simple porque no sabíamos tanto. La nostalgia de los 80 no va de idealizar una época perfecta. Va de recordar una época en la que íbamos sin manual de instrucciones. En la que nadie nos explicaba nada del todo. En la que aprendíamos a base de probar, equivocarnos y seguir como si nada. Por eso los recuerdos de los 80 pesan tanto. P
hace 19 horas3 Min. de lectura


Por qué regalar libros de humor (o dejarlos en el baño) es una gran idea
Regalar libros de humor siempre genera una pequeña duda incómoda. No por el libro. Por la persona. Porque regalar humor es decir: “creo que necesitas reírte”. Y eso, según a quién, puede interpretarse como cariño… o como una puñalada elegante. Pero aun así, los libros de humor siguen siendo uno de los mejores regalos posibles. Y no porque sean profundos, ni trascendentes, ni porque cambien vidas. Precisamente por lo contrario. Porque no exigen nada. Porque no piden solemnidad
hace 19 horas3 Min. de lectura


Vender libros autopublicados: escribir era lo fácil, lo jodido vino después
Yo pensaba que lo difícil era escribir el libro. Sentarte, enfrentarte al folio en blanco, avanzar a trompicones, dudar, borrar, volver a escribir, pensar que es una mierda, pensar que no está tan mal, terminarlo, corregirlo y llegar a ese momento glorioso en el que dices: “ya está”. Mentira. Escribir era la parte romántica del asunto. La parte soportable. La parte en la que todavía no sabías en qué te estabas metiendo. Lo realmente complicado empieza cuando publicas el libro
hace 19 horas3 Min. de lectura


La alegría absurda de las primeras páginas leídas y los primeros pedidos
Nadie te prepara para la alegría ridícula de las primeras páginas leídas. No la alegría grande, no. La pequeña. La absurda. La que no puedes explicar sin parecer un poco triste. Publicas el libro. Pasan horas. Días. Nada. Y de repente, una mañana cualquiera, miras el panel y ves un número que ayer no estaba. No es espectacular. No es digno de captura de pantalla motivacional. Son pocas páginas. Muy pocas. Pero no son cero. Y ahí pasa algo. Alguien ha abierto tu libro. No lo h
hace 19 horas2 Min. de lectura


Por qué escribir en Amazon KDP a pesar de todo sigue mereciendo la pena
Después de todo lo que se dice sobre Amazon KDP, lo lógico sería no escribir. No publicar. No intentarlo. Porque si lo miras con frialdad, no tiene mucho sentido. Mucho trabajo, pocas ventas al principio, visibilidad mínima, expectativas que hay que rebajar casi a ras de suelo. Nadie te espera. Nadie te debe nada. Nadie te va a aplaudir por el simple hecho de haber terminado un libro. Y aun así, escribes. No porque seas ingenuo. Sino porque hay algo ahí que no se apaga. Escri
hace 19 horas3 Min. de lectura


La mentira del éxito rápido en Amazon KDP
El éxito rápido en Amazon KDP empieza siempre igual. Con alguien diciéndote que es posible. No que es difícil. No que es raro. No que es estadísticamente improbable. Posible. Y ya está. Con esa palabra te han enganchado. Porque nadie te promete que vaya a pasar contigo, pero te dejan la puerta entreabierta lo justo para que pienses: “y si yo sí”. Y ahí empieza el viaje. Tutoriales, hilos, vídeos, pantallazos, gente que habla de ingresos pasivos como si fueran pensiones vitali
hace 19 horas3 Min. de lectura
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