Por qué escribir en Amazon KDP a pesar de todo sigue mereciendo la pena
- Diego González
- hace 20 horas
- 3 Min. de lectura
Actualizado: hace 4 horas
Después de todo lo que se dice sobre Amazon KDP, lo lógico sería no escribir.
No publicar.
No intentarlo.
Porque si lo miras con frialdad, no tiene mucho sentido. Mucho trabajo, pocas ventas al principio, visibilidad mínima, expectativas que hay que rebajar casi a ras de suelo. Nadie te espera. Nadie te debe nada. Nadie te va a aplaudir por el simple hecho de haber terminado un libro.
Y aun así, escribes.
No porque seas ingenuo.
Sino porque hay algo ahí que no se apaga.
Escribir en KDP no es una decisión racional. Si lo fuera, no la tomaría casi nadie. Es una mezcla rara de necesidad, curiosidad y cabezonería. Algo te empuja a sentarte, a ordenar ideas, a convertir pensamientos sueltos en algo que tenga forma. Y cuando lo terminas, aunque estés agotado, hay una satisfacción que no se parece a ninguna otra.
Publicar por tu cuenta es decir: “esto es lo que tengo que decir y no voy a esperar a que nadie me dé permiso”. Y eso, hoy en día, ya es bastante.
Sí, es frustrante.
Sí, hay silencio.
Sí, a veces parece que escribes para una pared.
Pero también es verdad que nunca antes fue tan posible hacerlo. Nunca antes alguien normal, sin contactos, sin padrinos, sin editoriales detrás, podía poner su libro en el mismo escaparate que los grandes nombres. Invisible, sí, pero ahí. Con opción de que alguien, en algún momento, lo encuentre.
Escribir en KDP te obliga a asumir algo incómodo: que escribes primero porque lo necesitas tú. Si luego alguien más conecta, perfecto. Si no, al menos no te has traicionado esperando un aplauso que no llega.
Hay algo profundamente sano en eso.
Además, escribir cambia la forma en la que miras el mundo. Empiezas a observar más. A escuchar mejor. A pensar con más cuidado. Aunque no vendas, aunque no destaques, aunque no pase nada espectacular, escribir te ordena por dentro. Y eso no es poca cosa.
Publicar en KDP también te enseña a soltar. A dejar ir el texto. A aceptar que ya no es solo tuyo. Que alguien puede leerlo y pensar cosas que tú no habías pensado. O no leerlo, que también es una opción. Y aprender a convivir con eso te hace más fuerte de lo que crees.
No todo tiene que ser éxito. No todo tiene que ser crecimiento constante. No todo tiene que convertirse en ingresos. Hay proyectos que existen simplemente porque tienen que existir. Y escribir suele ser uno de ellos.
Si escribes esperando resultados rápidos, te vas a cansar. Pero si escribes porque no escribir te pesa más que escribir, entonces KDP sigue siendo un sitio razonable para estar. Imperfecto, frustrante, lleno de ruido… pero abierto.
Escribir en Amazon KDP no te garantiza nada.
Pero te permite intentarlo sin pedir permiso.
Y eso, para muchos, ya es suficiente.
Así que sí, anima a escribir. Incluso sabiendo todo lo malo. Incluso sabiendo que no es fácil. Incluso sabiendo que nadie promete nada. Porque hay personas que no escriben para ganar, escriben para no perderse del todo.
Y si eres una de esas, aunque no lo sepas todavía, KDP sigue siendo un buen lugar para empezar.
No por lo que te va a dar.
Sino por lo que te deja hacer.
Y eso, cuando lo necesitas, pesa más que cualquier cifra.



Comentarios